►La Poligamia: «Una negación no impide que un hecho exista.»
El axioma psicoanalítico "una negación no impide que un hecho exista" es una herramienta fundamental en la práctica clínica y una de las ideas centrales del pensamiento freudiano.
No es simplemente una "intervención verbal" en el sentido de una frase que se le dice al paciente, sino un principio de trabajo que guía la escucha y la interpretación del analista.
-Naturaleza y el uso de esta "intervención" desde una perspectiva psicoanalítica:
1. La negación como manifestación de lo inconsciente:
Para Freud, la negación en la clínica no es una simple mentira consciente.
Es una forma de manifestación de lo reprimido. Cuando un paciente dice "no, no es mi madre a quien le tengo rencor", el analista no interpreta esa frase como un simple "no".
Más bien, la escucha como una señal, un rastro de lo que se niega, lo cual es precisamente lo que el inconsciente intenta expresar.
El "no" es la manera en que el yo del analizando puede reconocer una idea dolorosa o prohibida sin tener que asumirla conscientemente.
Por lo tanto, el axioma no se le dice al paciente para "rebatir" su negación, sino para que el analista mismo se recuerde que la negación confirma, de manera paradójica, la presencia de la idea o el deseo reprimido.
2. No es una confrontación, sino una interpretación:
La "intervención" " una negación no significa que un hecho no exista", no se usa típicamente para confrontar al paciente con un "te equivocas, sí es así". Una confrontación directa podría generar más resistencia y hacer que el paciente se sienta atacado.
En su lugar, el analista trabaja sobre la negación. Por ejemplo, si el paciente dice "no es mi madre...", el analista podría responder con algo como "parece que esa idea es muy difícil de aceptar" o "es interesante que mencione a su madre en este contexto".
El objetivo no es imponer la verdad, sino invitar al analizando a explorar por qué esa idea en particular genera tanta resistencia y negación.
—El negacionismo de la poligamia es una “negación o desmentida histórica” desde el punto de vista freudiano
Para entender esta idea, es necesario comprender que es el “psicoanálisis aplicado”
—“Psicoanálisis aplicado”:
Freud no lo concibió como una técnica terapéutica, sino como una forma de interpretar productos culturales (arte, religión, biografías) a través de los mismos principios que rigen el análisis clínico. Los pilares fundamentales incluyen:
Primacía del inconsciente: Todo acto humano, incluso artístico o religioso, está influido por deseos reprimidos y conflictos inconscientes.
Determinismo psíquico: Nada es casual; incluso los detalles más triviales pueden revelar conflictos internos.
Transferencia y proyección: El creador proyecta en su obra sus conflictos, deseos y fantasías.
Infancia como núcleo estructurante: Las experiencias infantiles son claves para entender la personalidad adulta y sus expresiones simbólicas.
La "desmentida histórica" o “negación histórica” no es un concepto central en la obra de Freud como tal, no obstante, se puede establecer una analogía.
Al igual que un individuo desmiente una percepción que le resulta angustiante, una sociedad o un grupo puede "desmentir" ciertos hechos de su historia para evitar la confrontación con verdades dolorosas, vergonzosas o traumáticas.
ESTO NO SIGNIFICA QUE LOS HECHOS DESAPAREZCAN, SINO QUE SE CONSTRUYE UNA NARRATIVA O UNA CREENCIA ALTERNATIVA QUE COEXISTE CON EL CONOCIMIENTO DE LOS HECHOS, PERMITIENDO AL GRUPO O SOCIEDAD ELUDIR EL CONFLICTO O EL DUELO QUE LA VERDAD HISTÓRICA IMPLICARÍA.
En “la desmentida”, el sujeto reconoce parcialmente una realidad, pero la niega simultáneamente en otro nivel psíquico.
En términos históricos o culturales, la desmentida puede operar cuando una sociedad conoce una verdad incómoda (por ejemplo, una injusticia, una violencia fundacional), pero la niega simbólicamente o la reemplaza por una narrativa idealizada.
Desde una perspectiva psicoanalítica freudiana, la tendencia hagiográfica, es decir, la idealización o santificación de un personaje histórico (como José Smith en el mormonismo), puede ser interpretada como una manifestación de mecanismos de defensa.
—Cuando una cultura o nación enfrenta una verdad traumática —por ejemplo, genocidios, dictaduras, esclavitud, colonialismo, como en nuestro caso, la poligamia de José Smith— puede producir una desmentida histórica: se reconoce la existencia del hecho, pero se lo niega en su dimensión afectiva, ética o simbólica.
Esta negación no es olvido, sino una forma activa de no querer saber.
►Emergencia de la tendencia hagiográfica
La “desmentida histórica” genera un vacío simbólico que suele llenarse con figuras idealizadas, mitos fundacionales, o relatos heroicos. Es decir:
—Se reemplaza el objeto traumático por un objeto idealizado.
—Se invisten con libido positiva figuras que encubren el conflicto.
—Se sublima el dolor en narrativas épicas o religiosas.
Esto es lo que Freud observa en Moisés y la religión monoteísta, donde el asesinato de Moisés es desmentido por el pueblo, y Moisés se convierte en una figura sobreidealizada, fundadora de la ley y la identidad colectiva.
—La idealización es una defensa contra la ambivalencia: la hagiografía implica la creación de una figura que es pura, perfecta y sin fallas.
Desde el psicoanálisis, esta idealización es un mecanismo de defensa que protege al individuo (o al grupo) de la ambivalencia, es decir, de la coexistencia de sentimientos contradictorios (amor y odio) hacia un mismo objeto.
En lugar de confrontar los aspectos complejos, contradictorios o incluso oscuros de un personaje como José Smith, se proyecta sobre él una imagen totalmente positiva.
Esto evita la angustia que generaría reconocer que la figura fundadora de la propia fe puede tener debilidades o haber cometido errores.
En su obra Tótem y Tabú, Freud exploró la función del “padre de la horda”. La civilización y la religión se forman a partir del parricidio primordial.
La figura del padre de la horda, que es al mismo tiempo amado y odiado, es asesinada por los hijos. Como consecuencia, los hijos desarrollan un sentimiento de culpa y, en un acto de "duelo patológico" o represión, lo idealizan y lo convierten en un tótem o un dios.
La hagiografía de José Smith podría ser vista, de manera análoga, como una idealización de la figura del padre fundador.
La identificación con un líder idealizado y perfecto fortalece la cohesión del grupo y proporciona una identidad colectiva estable, evitando así los conflictos o la angustia que surgirían de la confrontación con las falencias del líder.
Aunque Freud aplicó la desmentida al individuo … analistas posteriores han extendido el concepto a fenómenos culturales. En este sentido, la tendencia hagiográfica podría considerarse una desmentida colectiva.
La comunidad reconoce (a nivel de la realidad externa) que existe una historia compleja con eventos y críticas (por ejemplo, poligamia, acusaciones de fraude, etc.), pero al mismo tiempo rechaza o desautoriza las implicaciones emocionales y existenciales de esa realidad.
Se crea una narrativa alternativa, un "mito fundacional" perfecto, que coexiste con el conocimiento de los hechos, permitiendo a la comunidad religiosa mantener su fe y su identidad sin tener que procesar la angustia que la historia completa podría generar.
En lugar de enfrentar el trauma o la ambivalencia de su origen, el grupo opta por una versión purificada de la historia.
La hagiografía de un personaje histórico como José Smith puede ser interpretada desde una perspectiva freudiana no como una simple mentira, sino como un complejo mecanismo psicológico de defensa a nivel grupal y cultural.
Se trata de una forma de gestionar la ambivalencia, el trauma y la angustia que provienen de la confrontación con la complejidad humana, mediante la construcción de un mito idealizado que refuerza la identidad y cohesión de la comunidad.
—La desmentida o renegación: es un mecanismo arcaico y complejo. La desmentida no es solo un "no", sino una escisión del yo en la que una parte de la psique reconoce la realidad, pero otra la rechaza de manera radical y la reemplaza por una fantasía o una creencia alternativa.
—Freud lo describe en el contexto del fetichismo: el sujeto reconoce que la mujer no tiene pene, pero simultáneamente "desmiente" esta percepción creando un fetiche que simboliza el pene que no está allí. La desmentida se da a un nivel mucho más profundo que la negación consciente.
►Aplicación a los Negacionismos Históricos
El negacionismo del Holocausto y el de la poligamia de José Smith, desde una perspectiva psicoanalítica, no serían simples negaciones conscientes. Serían más bien manifestaciones de la desmentida colectiva.
En la desmentida colectiva: los negacionismos no son simplemente "mentiras" en el sentido de que los individuos que los sostienen sepan perfectamente la verdad y la oculten.
En un nivel más profundo, la comunidad (o un sector de ella) reconoce la existencia de la evidencia histórica (los documentos, los testimonios, los archivos, los registros), pero al mismo tiempo rechaza la carga traumática y la vergüenza que esos hechos implican.
-Negacionismos históricos.
-El Negacionismo del Holocausto: este fenómeno no puede ser entendido solo como un "no" a la historia.
Es una manifestación de una profunda escisión en la psique social.
Una parte de la psique colectiva reconoce el inmenso peso de la culpa y la atrocidad, pero otra, incapaz de lidiar con ese trauma, lo desmiente y lo sustituye por una fantasía delirante: la idea de que es una "invención judía" o una "conspiración".
Esta desmentida permite al grupo mantener una identidad "pura" y eximirse de la responsabilidad histórica.
La "verdad" de la historia coexiste con la fantasía negacionista, pero en un estado de escisión y rechazo.
-El Negacionismo de la Poligamia de José Smith:
En este caso, los mormones (históricamente, y para ciertos sectores en la actualidad) se ha enfrentado a una verdad histórica incómoda: el profeta fundador practicó la poligamia.
En la actualidad, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días publica ensayos en su sitio web donde reconoce estos hechos. Sin embargo, históricamente, hubo una fuerte tendencia a negarlo o minimizarlo.
Este fenómeno puede ser interpretado como una desmentida colectiva.
La comunidad reconoce los hechos (documentos, testimonios), pero al mismo tiempo "desmiente" la implicación moral y religiosa de que su profeta haya tenido este tipo de vida.
Se crea una narrativa hagiográfica (idealización) que funciona como un fetiche: permite a los creyentes mantener su fe inquebrantable en un líder perfecto, sin tener que procesar la ambivalencia que una verdad histórica completa generaría.
Secundariamente, los aspectos rechazados de la figura central de José Smith, son desplazados y depositados en continentes secundarios que cumplirían el papel de “chivos emisarios”. En esta caso Brigham Young el sucesor de Smith, deviene como “el bribón” incitador de la poligamia junto con sus secuaces.
EN CONCLUSIÓN, el axioma "una negación no impide que un hecho exista" es la base de esta articulación.
Los negacionismos históricos, lejos de ser simples mentiras, son manifestaciones de una escisión de la realidad a nivel colectivo.
La verdad histórica no desaparece, sino que insiste, y la comunidad se defiende de ella no solo con una negación superficial sino con una profunda desmentida que la reemplaza con una fantasía que resulta más tolerable para la psique colectiva.
El axioma, por lo tanto, no es solo una herramienta para el analista, sino también una poderosa lente para comprender cómo las sociedades se relacionan con su propio pasado traumático o vergonzoso.

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